¿En qué consiste una página de apologética católica? El término viene del griego απολογία (apología), que designa la posición de defensa militar contra un ataque. El uso del término en el ámbito de la fe refiere el acto de brindar una justificación razonada y razonable ante las objeciones de aquellos que no creen.

Ya en el Nuevo Testamento podemos encontrar pasajes célebres como Hch 22,1 o 1Pe 3,15 donde se emplea el término con ese sentido: “… Pablo, de pie sobre la escalinata, hizo una señal al pueblo con la mano. Se produjo un gran silencio, y Pablo comenzó a hablarles en hebreo. ‘Hermanos y padres, les dijo, escuchen lo que hoy les voy a decir en mi defensa’ [ἀπολογίας]” (Hch 21,41-22,1). “Estén siempre dispuestos a responder [ἀπολογίαν] a aquellos que les pidan dar razón de vuestra esperanza” (1Pe 3,15).

 

En el ámbito de la fe católica luego de la decadencia de la escolástica y antes del Vaticano II, se solía recurrir a una apologética un tanto declamativa y confrontativa, que con frecuencia se limitaba a puntualizar la verdad dogmática de la fe, desestimando una justificación metódica que tuviera en cuenta la perspectiva de las posturas a rebatir.

Ante los desafíos de una cultura cada vez más plural e, incluso, a menudo hostil al cristianismo, resurgió hace unas pocas décadas una apologética renovada, que pretende volver a las fuentes más valiosas de la Tradición, desde las apologías de insignes Padres de la Iglesia del siglo II como San Ireneo y San Justino, pasando por las grandes sumas medievales como la Suma contra Gentiles y la Suma Teológica de Santo Tomás, los celébres "Pensamientos" de Blaise Pascal hacia el final del Renacimento, culminando a fines del  siglo XIX y comienzos del XX con las encendidas defensas del Cardenal Newman, Chesterton o C. S. Lewis.

Sin fundamentalismos ni agresividad, esta neo-apologética procura considerar las diversas objeciones interpuestas con una gran seriedad intelectual, poniendo énfasis en una actitud propositiva y dialogal.

Este movimiento renovado tuvo en años recientes una notable eclosión especialmente en Norteamérica. En efecto, además de referentes católicos de habla latina como Miguel Ángel Fuentes, José Arraiz, Javier Monserrat, Manuel Carreira, Carlos Caso-Rosendi, Daniel Iglesias Grèzes, Jorge Loring, Dante Urbina y Vittorio Messori, se verificó un notable crecimiento en el ambiente apologético angloparlantes. Tenemos a pensadores católicos como Austen Ivereigh, Dave Armstrong, Delali Adadzie, Patrick Madrid, Robert Barron, Scott Hahn, Peter Kreeft, Jimmy Akins; y evangélicos, como Francis Schaeffer, Alvin Plantinga, Avery Dules, Keith Ward, Craig Blomberg, Frank Turek, Gary Habermas, John Lennox, James Moreland, Lee Strobel, Chad Meister, Michael Licona, Norman Geisler, Paul Copan, Ravi Zacharias, Richard Swinburne, William Lane Craig, etc.

En la defensa de la fe monoteísta y cristiana hay un consenso muy significativo en cuanto a los modos de abordajes entre las diversas denominaciones no fundamentalistas. Hay un conjunto de filósofos-teólogos evangélicos de primera línea como John Hick, Alvin Plantinga, James Moreland, Richard Swinburne y William Lane Craig, que exhiben una fina sensibilidad para asumir discursos metafísicos para defender la posición teísta. Por otro lado, existe una muy respetable corriente de “científicos teólogos” como los angloparlantes Alister McGrath, Ian Barbour, Arthur Peacocke, John Polkinghorne, Robert Russell, Alister McGrath, el húngaro Stanley Jaki o los españoles David Jou, Javier Monserrat, Manuel Carreira y Mariano Artigas. En cuanto a la tarea de sostener la realidad del acontecimiento de Jesucristo, y junto con tantos exégetas católicos, existe un notable grupo de eruditos bíblicos evangélicos como Craig Blomberg, Gary Habermas, Edwin Yamauchi, Bruce Metzger, Gregory Boyd, Ben Witherington y Donald Carson, que defienden la verdad histórica de la existencia de Jesús, sus dichos, milagros, pasión, resurrección y divinidad.

Ahora bien, la presentación de este conjunto de eruditos no debe llevarnos a creer que la apologética es una mera cuestión académica. Por el contrario, también puede sernos de gran utilidad para nosotros hoy...

​El filósofo y teólogo evangélico William Lane Craig, unos de los más grandes apologistas actuales, nos da algunas razones fundamentales: 1) Colaborar en evangelizar una cultura que se ve a menudo avasallada por la agresividad militante de ciertos pensadores que consideran la religión como una mera superstición irracional; 2) Dar bases más solidas a la propia fe personal, lo cual nos ayudará en momentos de duda y desánimo; 3) Fortalecer nuestra convicción a la hora de compartir esa fe con los demás; 4) Sembrar una semilla de inquietud en los incrédulos con los que dialoguemos, la cual, mediante la acción del Espíritu Santo, pùeda llegar a dar frutos en el debito momento. 

Nos proponemos propagar y asumir en nuestro medio estos esfuerzos evangelizadores, publicando tanto videos como artículos propios y ajenos. Estructuramos este sitio para dar cabida a los tres grandes núcleos de la apologética católica: la fundamentación y defensa de 1) la fe en Dios, 2) la fe en Jesucristo y 3) la fe cristiana vivida y celebrada en la Iglesia católica.